“Recapitulación” y el arte de liberarnos de las emociones que nos dañan

Febrero 28th, 2011

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un taller sobre “recapitulación”. Tengo que confesar que no tenía ni idea de lo que era, ni de a lo que iba, pero como lo impartía una persona a la que me apetecía conocer y ver trabajar, y era en un centro donde yo trabajo, pues aproveché…

No podría transmitir de forma muy técnica en qué consiste, y tampoco soy una experta, pero tengo que decir que la técnica me gustó y me pareció muy potente, porque permite abrir y descubrir experiencias del pasado, revivir las emociones, los sentimientos, y ponerse en paz con ellos. Al margen de que este proceso se haga con esta técnica en particular o por otros medios, me hizo reflexionar sobre cómo a veces abrazamos y retenemos en nuestra vida, hacemos nuestras, experiencias y emociones que nos hacen daño, que nos limitan o que, en cualquier caso, nos marcan y no nos hacen demasiado bien. La mayoría de las veces no lo hacemos de forma consciente, no decidimos “voy a quedarme con este dolor/esta tristeza/esta soledad…”, pero ahí se quedan, pasando factura. En otros casos sí que elegimos guardar rencor, odiar, envidiar, sentirnos culpables…

¿Cómo librarnos de estas emociones, de estos sentimientos que nos lastran, que no nos permiten ser libres y felices, ser adult@s? Yo propongo una “receta”, pero no quiere decir que sea ni la única ni la mejor, solamente la que es fruto de mi experiencia:

1) El primer paso es ILUMINAR, arrojar luz para poder mirar esos sentimientos, RECONOCERLOS COMO TALES (la ira es ira, el miedo es miedo, etc., aunque parezca una obviedad), PONERLES NOMBRE. No podemos liberarnos de algo que no tiene forma ni nombre, que no conocemos.

2) A continuación habría que reconocerlos como NUESTROS, permitirnos SENTIRLOS, comprobar qué producen en nosotr@s. Negarlos, intentar enterrarlos o no mirarlos no hace que desaparezcan (igual que la porquería barrida debajo de la alfombra tampoco lo hace, ¿verdad?). Éste sí es el momento de “abrazarlos”, incluso de preguntarles para qué están aquí. Es el momento de legitimarlos, aunque sean vergonzosos, porque son nuestros, son parte de nuestra humanidad, de nuestra vida. Esto no es algo que se pueda hacer siempre de forma rápida, y casi nunca es indolora. Mirar nuestras partes dolientes, dolidas y dolorosas no es fácil, pero sí nos ayuda a colocarlas en su medida y en su lugar. No hay que estancarse en ellos, no se trata de volver a lo de antes, a no conocerlos y dejarnos dominar, sino a la experiencia CONSCIENTE y la ACEPTACIÓN.

3) El tercer paso sería AGRADECER (sí, agradecer hasta lo malo, lo feo, lo doloroso) y PERDONAR (a l@s demás, pero sobre todo a nosotr@s mism@s), para poder DEJAR IR ese sentimiento, esa emoción. En el fondo son como los globos de helio, capaces de flotar y alejarse volando, pero no pueden hacerlo si están atados a mucho peso.

La mayoría de estas emociones y sentimientos las experimentamos con otras personas, por lo que tendemos a pensar que nos los provocan ell@s. Esto es verdad solo parcialmente, ya que es cierto que la experiencia “original” que originó esa emoción fue con otras personas, con personas muy importantes (muchas veces familiares). Sin embargo, se activan posteriormente en situaciones diversas, y con quienes en general no buscaban provocarlas en nosotr@s. ¿Por qué? Pues porque están ahí y no las conocemos, no sabemos que llevamos ese bagaje a nuestras espaldas, pero nos influyen cada día. Por lo tanto, no es que l@s demás nos “provoquen”, sino que esas emociones que tenemos NOSOTR@S latentes se disparan ante lo que nos ocurre…

¿De quién es la responsabilidad entonces? No podemos liberarnos de lo que no nos pertenece, por lo que necesitamos RESPONSABILIZARNOS de aquello que sentimos. Hasta que no dejemos de poner en l@s otr@s aquello que nos pertenece, no podremos pasar página realmente, dejarlo ir.

Responsabilidad no es lo mismo que culpa, pero dejemos eso para otro día…

Nota: Gracias a Sergio Villoldo por un taller enriquecedor que ha inspirado este post…Tanto Sergio como yo trabajamos en el centro Khardaia de Madrid, ¡anímate a visitarnos!