Preguntas para la CRISIS

noviembre 20th, 2011

En los últimos tiempos estoy trabajando sobre todo con adolescentes. Sí, con adolescentes, esos grandes desconocid@s/pequeñ@s monstru@s/grandes incógnitas. Es curioso que los comentarios mayoritarios de l@s adult@s a quienes les hablo de mi trabajo sea “qué difícil”, “qué duro”, “¿cómo lo aguantas?” o un simple “¡buf!”. Pues resulta que una conversación con uno de estos especímenes ha inspirado la reflexión de este post…

Mi inspirador es un chico latinoamericano, alumno de un programa educativo que es su última oportunidad de continuar en el sistema educativo (si no, solamente le quedará la educación de adultos, con todas las dificultades que ello conlleva). Es uno de esos chicos guapos, educados, populares con las chicas, siempre bien arreglado y con los cascos puestos. Aparentemente, es otro de esos chavales preocupados por su atuendo, por los ligues y el fin de semana, pero es solamente apariencia…Debajo de esa fachada hay un chico inteligente (extremadamente), sano (ni bebe ni fuma) y “filósofo”. Sí, sí, he dicho “filósofo”, aunque podría decir “psicólogo”, o “antropólogo”, porque sus reflexiones abarcan desde la realidad y el pensamiento al lenguaje, pasando sobre el significado de la propia vida. Pues bien, este chico me hizo un regalo en forma de reflexión esta semana: “Si no estuviera aquí (en la situación de estar al borde de dejar la educación)…seguramente no me habría dado cuenta de que he estado haciendo el tonto y el vago”. ¡Cuánta sabiduría en tan pocas palabras! Porque, independientemente de sus atribuciones sobre sí mismo, mi inspirador estaba hablando de una cuestión principal para el crecimiento como seres humanos: el valor de la CRISIS como APRENDIZAJE y MOTOR DE CAMBIO.

“Crisis” y “oportunidad” son una misma palabra en chino, y son los momentos de error, de equivocación, de sufrimiento, aquellos que nos proporcionan mayor y mejor información sobre nosotr@s mism@s, sobre todo si nos hacemos algunas preguntas: ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Cómo me siento aquí y ahora? ¿Cuál ha sido mi responsabilidad en este proceso? ¿Cómo puedo cambiar mi situación? ¿Qué es lo que realmente está bajo mi control?

Existe el enorme riesgo de quedarnos en una interpretación culpable y culpógena de nuestras acciones y consecuencias, pero no habría nada constructivo en ello…¿Por qué no cambiar “qué he hecho MAL” por “CÓMO he llegado a este punto“? ¿Por qué no cambiar “soy inútil, no valgo, siempre me pasa lo mismo” por “ME PUEDO EQUIVOCAR, y ME HE EQUIVOCADO en…“? ¿Por qué no cambiar la desolación, la AUTOCOMPASIÓN y la CULPA por “y AHORA QUÉ PUEDO/QUIERO HACER para cambiar mi situación y CÓMO voy a hacerlo“?

Dedicado a C.